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27 marzo 2026

El envejecimiento en la vida religiosa: de desafío a oportunidad

A continuación publicamos el mensaje de la vicepresidenta de The Anna Trust, Sr. Teresa Maya, CCVI

Vistos con otros ojos, los mismos hechos suelen percibirse de una manera muy distinta. Una adolescente que acaba de sacarse el carné de conducir mira las llaves del coche y ve libertad. Su madre mira las mismas llaves del coche y ve miedo. Un empresario mira su nuevo negocio y ve riqueza; un inversor mira el mismo negocio y ve riesgo.

Lo mismo puede ocurrir con el envejecimiento en la vida religiosa. Las hermanas mayores pueden observar el envejecimiento y ver en él una oportunidad para alcanzar una vida de paz y de sereno ministerio. Las hermanas más jóvenes pueden observar el envejecimiento dentro de la congregación y ver el desafío que supone equilibrar los gastos y el tiempo del cuidado de las hermanas mayores con sus propias responsabilidades ministeriales.

¿Cómo podemos conciliar estas dos perspectivas? Al fin y al cabo, las dos son reales.

El envejecimiento puede traer paz. Y comprender esa paz, comprender cómo aceptar el envejecimiento y llevar esa paz al mundo de los ancianos en general puede ser un ministerio para las hermanas. En nuestro mundo, las personas mayores son vistas a menudo como una carga. Las hermanas católicas pueden cambiar esta percepción poniendo en valor la dignidad del envejecimiento como un ministerio público. Pero también es cierto que para garantizar la dignidad del envejecimiento se necesita un esfuerzo asistencial, así como recursos humanos y financieros. Por eso representa un desafío para las hermanas más jóvenes de las congregaciones, sobre todo a medida que la mayoría de las hermanas de su congregación van alcanzando una edad avanzada.

En The Anna Trust creemos que esta dicotomía no tiene por qué ser un callejón sin salida.

Planificación y colaboración son las dos claves para reducir los desafíos y aumentar las oportunidades.

La planificación durante las primeras etapas del cambio demográfico de una congregación permite comprender bien los desafíos que surgirán inevitablemente, integrarlos en la toma de decisiones del liderazgo en el momento oportuno, incorporar la formación adecuada y un acompañamiento espiritual en la vida de la comunidad y estructurar los recursos de manera que los ineludibles gastos del cuidado de las hermanas mayores resulten sostenibles. La fundación The Anna Trust está profundamente comprometida con esta labor. En este número del boletín nos complace anunciar nuestras primeras subvenciones para la planificación. Por otra parte, la colaboración entre congregaciones en esta planificación permite actuar a mayor escala y hace que la vida religiosa pueda vivirse en comunidad incluso a medida que va disminuyendo el número de hermanas.

La colaboración garantiza una mayor visibilidad de las hermanas en el mundo y la posibilidad de ofrecer un modelo de envejecimiento; es más, permite convertir el envejecimiento en un ministerio capaz de influir en la manera en que el mundo ve y valora a las personas mayores. En su dimensión más práctica, la colaboración hace que la infraestructura y los gastos del cuidado de las hermanas mayores puedan financiarse también mediante la puesta en común de recursos.

La planificación y la colaboración pueden transformar los desafíos en oportunidades: para las hermanas mayores, para las congregaciones y para el mundo en general. Al mirar personalmente hacia el futuro —mi futuro y el de mi parte de la hermandad global que ahora entra en la madurez— rezo por esa transformación. Y, como parte de The Anna Trust, me comprometo a trabajar para hacer realidad esta transformación.